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lunes, 21 de mayo de 2012

Vídeo Y Letra;Duncan Dhu - Sombra De Ti




Siguiendo el paso tras de ti

sin demasiada convicción,
en el camino me perdí
en un oscuro callejón.

Quisiera ser el que ya fui
y no una sombra tras de ti.


Sin nada casi que decir,
huyendo al ruido del motor,
¿te importa si me quedo aquí?
Hasta siempre, adiós, mi amor.
Te escribiré a donde estés,
el sobre irá sin dirección.


Adiós, mi amor, adiós, mi amor,
que estás muy hondo en mi obsesión...


El tiempo juega a tu favor
y yo me inundo una vez más
en este vaso del honor
imaginando donde estás.

Te buscaré de aquí hasta el fin,
del mundo que me unía a ti.


Adiós, mi amor, adiós, mi amor,
que estoy perdido en tu prisión.

Adiós, mi amor, adiós, mi amor,
que estás muy hondo en mi obsesión...

Vídeo Y Letra; Duncan Dhu - Acuérdate




Si te dicen que caí,

no lo vayas a creer;
puede que vieran caer,
a alguien cómo yo:


Una mirada vulgar,
un tipo sin edad;
un alma desalmada,
nadie en particular.


Acuérdate,
de lo que fui;
antes de ti
y antes de nevar.


Acuérdate,
de creer en mí;
acuérdate.


Si te dicen que caí,
en manos de otro amor;
no lo vayas a creer,
no lo vayas a escuchar.


Porque yo empecé a vivir,
cuando te conocí;
y este resto de mi vida,
lo ocupas sólo tú.

Acuérdate,
de lo que fui;
antes de ti
y antes de nevar.


Acuérdate,
de creer en mí;
acuérdate, de mi.


Acuérdate,
de lo que fui;
antes de ti,
y antes de nevar.


Acuérdate,
de creer en mí;
acuérdate.


Acuérdate,
de lo que fui;
antes de ti
y antes de nevar.


Acuérdate,
de creer en mí;
acuérdate de mí.



Vídeo Y Letra; Duncan Dhu - Rosa Gris




Rosa gris, mirada dulce y labios de cristal,
y la piel que no toqué, blanca como su intención.
Sin saber las reglas de la calle del amor,
no sé puede flirtear con la pasión de la ciudad.


La vida y la ilusión se van
como el viejo tren que no volvió;
por la calle del amor se van,
dónde, sin pensar, se venderán.


Una vez, el día trajo la oportunidad
de volar aún más allá de la calle del amor,
al notar la seda de princesa, acariciar
a la chica de cristal, a la fría rosa gris.


Su piel se endureció y su voz
ya no se quebró al suspirar;
la mirada aprendió a pedir
lo que alguna vez no se atrevió